Básica



Hay mujeres increíbles, aquellas musas que inspiran a generaciones y hacen suspirar a manadas de hombres de distintas edades y razas. Aquellas mujeres apasionadas que cruzan en sus avionetas los cielos del mundo entero (Amelia Earhart), o aquellas de sonrisas coquetas que son espías de los Estados en guerra (Mata Hari).

Por su parte, el la vida cotidiana, también hay mujeres increíbles, aquellas estudiantes de medicina con su sonrisa perfecta y sus materias bien aprendidas. Y podemos encontrar miles de ejemplos:
-Diseñadora top, que se baña desnuda con su novio (un hippie millonario al cual no quieres preguntarle cuando fue la última vez que se lavó el pelo) en las playas medianamente abandonadas. Ella se gana la vida pegando palitos de helados con cola fría y vende esos mamarrachos a precios desorbitados.
-Abogada sexy y fría que mantiene todo bajo control, sale en las portadas de los periódicos y tiene siempre a flor de labios un contra argumento inteligente y gracioso, con el que deja maravillado a todo el mundo. Ella con sus curvas desmiente que todas las abogadas son feas con las piernas chuecas por cargar durante años aburridos códigos que nadie quiere leer.
-Profesora cariñosa de falda blanca con tablitas y excelente ama de casa. Ella puede cantar todas las canciones de las películas de Disney en tres idiomas y no entiende que sí, los cachorritos también mueren.
-Chef profesional que prueba sabores exótico, cambio su gira de estudios por un viaje a Tailandia, donde se paso un mes cocinando en una balsa, ella te mira radiante mientras te muestra su nuevo contrato con el Canal Gourmet.

Pero nos olvidamos de las Básicas, esas otras mujeres, que caminan sin grandes sueños y se pierden en una cotidianidad absoluta, las que postergaron sus anhelos y fantasía por una familia desconsiderada que le regala un chocolate de 1.290$ pesos para el día de la madre. Son aquellas que no tienen ninguna virtud socialmente aceptada, no cantan, no bailan, no son flacas ni atractivas, no escriben poemas...
Para colmos de sus miserias, no basta con que sean continuamente comparadas con sus pares "socialmente ganadoras" sino que además son atacadas por el cruel mercado (maquillaje y moda) que las tortura y engaña sutilmente, haciéndoles creer que si compran sus horrendos productos dejaran su cualidad natural de ser primitivas, aburridas, normales... Básicas.