La Amargada


Todos alguna vez hemos sentido pánico cuando alguien nos dice que nos estamos volviendo unos amargados, pero ella en vez de poner los ojos en blanco y responder alguna excusa de su comportamiento, sonríe complacida.

La Amargada no siente vergüenza y menos aún oculta su mal humor, ella goza criticando los menús de los restaurantes y molestando al garzón cada cinco minutos porque su plato no tiene la cantidad de sal que ella quiere, se enfrió, o porque su porción es mas pequeña que la de sus amigas. No importa si su reclamo tiene fundamentos o si ella esta facultada para hacer la queja, a la amargada le da lo mismo importunar a la gente con sus demandas.
La Amargada odia las películas de Walt Disney, el pan integral, las cajeras lentas, los peajes, a sus amigas con novio, a sus amigas con hijos y marido, odia todo de sus amigas.

Ella espanta a los chicos con sus comentarios suicidas y maniáticos. A la primera cita le suelta sin filtro que odia los que dejan la tapa arriba del water, los que sorbetean la sopa y un sin fin de desequilibrados e histericos comentarios que provocan la huida instantánea del galán en cuestión.

Pero La Amargada no sufre con este rechazo, no, muy por el contrario ella disfruta con las bajezas de la vida. Es de las que sonríe cuando a un niño se les cae el helado; goza soberanamente cuando una de sus amigas le cuenta entre llanto y mocos que su novio de 5 años en verdad era casado y con 3 hijos; no puede simular su regocijo cuando llega el encargado a retar públicamente a la cajera del supermercado por ineficiente.

Pero por karma o justicia divina, todas sus vilesas se devuelven.
Finalmente La Amargada termina viviendo sola, fumando dos cajetillas diarias con los dedos y los dientes manchados con nicotina, no tiene gatos, ni perros, ni empleada que la soporte.

Crespitos

Todas las mujeres alguna vez en nuestras vidas hemos sido Crespitos, y eso es por nuestra estúpida esperanza de creer en la promesa de algún hombre desalmado .
Quien de nosotras no ha mirado 100 veces el celular en menos de 8 minutos para comprobar si ha llamado o no?

Pero en todo grupo de mujeres existe una Crespitos.
El problema de Crespitos es que cree irremediablemente en la palabra de su amado, es tanto así, que un simple "te llamo en la noche" se convierte en una promesa de matrimonio que incluye una luna de miel en Venecia.
Crespitos tienen la impresionante habilidad de imaginar realidades de las frases mas simples y mundanas, tratando de cimentar sus inocentes fantasía con cualquier sonrisa o algún gesto tierno. Ella no escatima esfuerzos, todo lo recicla y lo convierte en una promesa de amor que él no tuvo el valor de decir.
Crespitos se depila todas las semanas, usa un acondicionador especial para mantener el cabello precioso, siempre anda con los labios pintados, siempre esperando que en algún momento suceda aquella llamada prometida, o que suene el timbre a las 3 am, no importa, Crespitos igual recibirá a un borracho pasado a vino barato.
Así como siempre lo espera, como siempre piensa en él. Así también justifica todas las acciones del tarado con el que sale: si no la llama es porque esta en una reunión importante, o rindiendo el examen de grado, o su mamá esta muy enferma; si no fue a verla, es porque al otro día él debía levantarse temprano. Si no llega a dormir es porque el pobre debió quedarse en la oficina trabajando hasta tarde.
Crespitos no solo pasa la vida inventando excusas para justificar los desaires de sus novios o pseudonovio, sino que además, tristemente se miente a si misma, autoconvenciendose de las historias mas fantásticas y ridiculas.

Es verdad, todas alguna vez hemos caído en la ridicules de esperar un llamado . Pero Crespitos le pasa toda la vida, y no solo en el amor, sino que también en el trabajo, esta quince años esperando aquel aumento de sueldo que le prometieron el día que la contrataron y ni hablar de algún ascenso.

A pesar de todo, Crespitos es feliz, con cada promesa vuelve a renacer, se da largos baños de espuma con sales de la India, usa su perfume especial, elige un color de labios bonito y pasa horas eligiendo la ropa que usara.
Lamentablemente el único espectador de toda su tarde en la peluquería es el conserje de su edificio o su gato obeso que maulla por más alimento. Porque pase lo que pase, ella siempre se queda con los crespos hechos.

El Amigo Borracho

No importa que edad tengas, el amigo borracho puede presentarse en cualquier etapa de tu vida, y si tienes mala suerte, en todas. No hay distinción si son quince, veinte, o cincuenta años.
Así como no importa la edad, tampoco importa el trago que se este tomando, tu amigo borracho siempre queda como piojo sin distinguir entre el ron, vodka, tequila, un chivas regal de 25 años o un vino rancio en caja mezclado con alguna alternativa barata de la coca cola.
En verdad, a ti no te importa que tome hasta que no pueda respirar, o que su sangre ya no circule por la cantidad de alcohol que lleva en las venas. Lo que te molesta es hacerte cargo una y otra vez del. Porque claro, él toma indiscriminadamente hasta perder el conocimiento, al otro día despierta sin resaca (ya que vomito hasta el hígado y tú debiste ayudarlo) y de buen humor dice que lo pasó fenomenal, que se repita y juntemonos todos de nuevo el próximo fin de semana.
Lo que tu amigo borracho no recuerda, es que a la tercera copa ya cantaba sobre la mesa, le declaraba su amor incondicional a alguna desafortunada por celular a las tres de la mañana, y trataba de impresionar con chistes que nadie entendía porque ya no modulaba. A la cuarta o quinta copa ya esta devolviendo todo lo que comió sobre la alfombra persa (que la dueña de casa compro en su luna de miel) y reclama que lo dejen tranquilo, que no es nada que esta bien. Tampoco recuerda que no quería irse de la fiesta (que ya estaba vacía) o la cara de lastima que tuviste que poner al chofer del taxi para poder dejarlo en la casa. Así como no recuerda, que perdió sus llaves y debiste llevarlo a tú casa, limpiarlo y acostarlo.
El amigo borracho el resto del tiempo es bajo perfil, casi nunca alza la voz, no coquetea con nadie, siempre esta conforme y se ríe bajito. En verdad es un amor, y sin importar todas las cagadas que se mande borracho lo adoras.
El amigo borracho es aquel que se sube a la micro equivocada a las 4 am y sí por intervención divina tomó la correcta se queda dormido y despierta en el troncal sur a cuarenta minutos de la ciudad, sin las zapatillas y ni hablar de la billetera. Es aquel que al salir de una disco entra a un servicentro y roba las galletas (porque es muy rudo) que luego tú tienes que pagar. Es ese que llama trescientas cuarenta veces a una pobre mujer para pedirle por favor que lo deje ir a verla, ella acepta por hastió o por lastima, y cuando él llega ya es tarde, ella esta furiosa y lo deja durmiendo en la calle o en el cajero automático mas cercano. Es él que lo asaltan con su propia navaja inglesa que llevaba oculta en el calcetín para defenderse en caso de emergencia.
Por último tu amigo borracho participa en todos los concursos que tienen por condición ponerse en ridículo sobre un escenario. Lo has visto en cuatro patas haciendo sonidos de camello; perreando el reggaeton sin camisa y haciendo el koala; es el primero en llegar con un condón o un sostén rojo y ponérselo como sombrero y al mismo tiempo que baila polka sobre la barra.
Lo más chistoso, es que pierde todo su orgullo por un free pass o una lata de cerveza nacional. En verdad a tu amigo borracho no le importa el premio, el premio para él es la perdida total y absoluta de su dignidad y de la tuya, porque claro, cuando gana grita esto es pa ti, que eres mi mejor amiga, ¡sí, ella! la de pelo largo, la que se esta hundiendo en su silla y mira con cara de odio.
Aún así es imposible odiarlo, y no sabes si es el karma o que, pero sin importar cuanto espectáculo gratis haga en vía pública, tomas el teléfono cada día viernes en la tarde y le preguntas invariablemente ¿Qué haces hoy?